OMS / Monika Mey
En Camboya, personal sanitario local recibe capacitación en técnicas de vigilancia para detectar huevos de esquistosomas, identificar posibles focos de infección y contribuir a la detección y el tratamiento tempranos.
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Los avances en la lucha contra las enfermedades tropicales desatendidas requieren una acción sostenida

4 de noviembre de 2026
Comunicado de prensa
Ginebra
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La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha informado hoy de importantes avances a nivel mundial en la lucha contra las enfermedades tropicales desatendidas (ETD): en junio de 2026, 63 países habían eliminado al menos una ETD, frente a los 42 que lo habían logrado a finales de 2020. 

En el Informe mundial sobre enfermedades tropicales desatendidas 2026, que contiene una evaluación de mitad de periodo de la hoja de ruta para las enfermedades tropicales desatendidas 2021-2030, se señala que cada vez hay más países donde se erradican ETD y menos personas que necesitan tratamiento. Los resultados muestran que en 2024 el número de personas que necesitaron tratamiento se redujo a 1410 millones, lo que supone un descenso del 36 % desde 2010 y del 19 % desde 2020. Los casos de enfermedad del sueño se han reducido en un 98 % desde 1999, mientras que la dracunculosis registró en 2025 un mínimo histórico de tan solo diez casos en seres humanos. 

«La eliminación de las enfermedades tropicales desatendidas es uno de los mayores éxitos de la salud mundial», declaró el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS. «Sin embargo, los logros que tanto nos ha costado conseguir podrían perderse fácilmente, por lo que es preciso que los países y los asociados den un paso adelante, no atrás, y aumenten la financiación nacional, mantengan el apoyo externo e integren los servicios relacionados con las ETD en la atención primaria de salud. El objetivo no es solo eliminar las enfermedades, sino liberar a las comunidades de la discapacidad, la desfiguración, la muerte y la pobreza que se perpetúa de generación en generación».

Los avances científicos ofrecen nuevas herramientas para prevenir y tratar las ETD, como el arprazicuantel, un medicamento adaptado a los niños y precalificado por la OMS para la esquistosomiasis; la miltefosina genérica para la leishmaniasis; y una vacuna contra el dengue. Además, las autoridades reguladoras han aprobado dos vacunas contra el chikungunya y nuevos medicamentos para la oncocercosis y la tripanosomiasis africana humana.

Si bien el informe señala avances importantes en la lucha contra muchas enfermedades, también pone de relieve que los progresos son desiguales y muestra que estas enfermedades siguen afectando de manera desproporcionada a las comunidades más pobres y vulnerables del mundo. 

Los casos de dengue alcanzaron en 2024 la cifra récord de 15,1 millones, al tiempo que han aumentado las muertes por ETD transmitidas por vectores y la erradicación del pian no avanza según lo previsto. Solo se alcanzaron los hitos fijados para 2025 en tres indicadores específicos de enfermedades. Las carencias de datos exhaustivos y oportunos, desglosados por género, también dificultan la medición de los avances.

La asistencia internacional para el desarrollo destinada a las ETD sigue estando muy concentrada; entre 2018 y 2024, un reducido número de donantes aportó casi el 80 % del total. Esta concentración ha hecho que los programas de lucha contra las ETD sean especialmente vulnerables a reducciones bruscas de la ayuda, que se han traducido en interrupciones del tratamiento masivo, el manejo de casos, la vigilancia y el control de vectores, y han puesto los medicamentos donados en riesgo de caducar.

En conjunto, los recursos disponibles para las ETD siguen estando un 30 % por debajo de los niveles previos a la COVID-19, y la financiación específica para algunos programas ha desaparecido prácticamente por completo.

Al mismo tiempo, los países están demostrando que es posible avanzar de forma más sostenible. Cada vez hay más países donde las ETD son prevalentes que integran la lucha contra estas enfermedades en sus estrategias nacionales de salud, en los paquetes de servicios esenciales y en los presupuestos nacionales. También están ganando terreno las iniciativas destinadas a mejorar la eficiencia mediante la realización de intervenciones relacionadas con varias ETD a través de servicios compartidos: el número de países que han adoptado la estrategia recomendada por la OMS para las ETD cutáneas ya ha superado el objetivo fijado para 2030.

El informe concluye que será necesario adoptar medidas más rápidas y sostenidas para alcanzar las metas fijadas para 2030, al tiempo que reconoce los avances logrados a pesar de los limitados recursos. Asimismo, insta a los países afectados a aumentar la financiación nacional e integrar las intervenciones contra las ETD en la cobertura universal de salud, así como a adaptar los programas a los contextos de conflicto y al cambio climático cuando sea necesario. 

Además, en el informe se hace un llamamiento a los donantes para que extiendan su apoyo a una mayor variedad de intervenciones contra las ETD, y a los países receptores para que diversifiquen sus fuentes de financiación con el fin de reducir la dependencia y la vulnerabilidad. A cinco años de 2030, es necesario intensificar las medidas para proteger los frágiles avances logrados y subsanar las deficiencias persistentes. 

Nota para la redacción

Las enfermedades tropicales desatendidas conllevan consecuencias devastadoras para la salud, la sociedad y la economía. Su impacto recae principalmente sobre las comunidades más desfavorecidas. Los objetivos de salud pública relativos al control, la eliminación y la erradicación de esas afecciones están establecidos en la hoja de ruta sobre enfermedades tropicales desatendidas 2021-2030.  Sus objetivos para 2030 comprenden reducir en un 90 % el número de personas que necesitan intervenciones relacionadas con las ETD, reducir en un 75 % la discapacidad y la mortalidad prematura relacionadas con las ETD, conseguir que 100 países eliminen al menos una ETD y erradicar la dracunculosis y el pian. A través de la ciencia y la innovación en materia de salud, la OMS colabora con los países y con sus asociados para promover mejores medios de diagnóstico, medicamentos y vacunas, reforzar la vigilancia y mejorar los datos disponibles, e integrar la prevención y la atención de las ETD en los sistemas nacionales de salud, contribuyendo así a que los avances científicos se traduzcan en una vida más saludable para las comunidades más afectadas. 

Acerca de la OMS

Dedicada al logro del bienestar de todas las personas y guiada por la ciencia, la OMS lidera y apoya las medidas que se aplican en todo el mundo para lograr que todas las personas, en todas partes, tengan las mismas oportunidades de llevar una vida segura y sana. Como organismo de las Naciones Unidas para la salud, conecta a naciones, asociados y personas en más de 150 lugares, liderando la respuesta mundial a las emergencias sanitarias, previniendo las enfermedades, abordando las causas profundas de los problemas de salud y ampliando el acceso a los medicamentos y la atención de salud. Nuestra misión es apoyar a todos los países para promover, procurar y proteger la salud. «Juntos por la salud. Apoyemos la ciencia», el tema del Día Mundial de la Salud 2026, describe la campaña de un año de duración puesta en marcha para poner de relieve que la ciencia es la base para proteger la salud y el bienestar en todo el mundo.

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