Uno de cada cuatro adolescentes en todo el mundo declaró no haber realizado al menos 60 minutos de actividad física ningún día de la semana anterior.
Según las nuevas estimaciones mundiales publicadas hoy por la Organización Mundial de la Salud (OMS), ello supone unos 240 millones de jóvenes de 11 a 17 años que declararon no haber completado al menos 60 minutos de actividad física de intensidad moderada a vigorosa ningún día de la semana anterior. De media, los adolescentes declararon realizar una actividad física tan solo 2,7 días a la semana, mientras que solamente el 14 % declaró realizar una actividad física los siete días.
Los datos apuntan a una falta de avance a escala mundial en los últimos 15 años, durante los que los niveles de actividad física entre los adolescentes se han mantenido prácticamente estancados.
La inactividad física es un importante factor de riesgo para las enfermedades cardíacas, la diabetes de tipo 2 y algunos tipos de cáncer. Ayudar a los jóvenes a adquirir el hábito de practicar una actividad física desde temprano es crucial para proteger su salud y reducir la carga mundial de esas enfermedades.
«Durante 15 años, apenas se ha avanzado en el objetivo de aumentar la actividad física entre los jóvenes, y las niñas son las más rezagadas», declaró el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS. «La respuesta no es exigir un mayor esfuerzo a los adolescentes, sino construir escuelas, calles y comunidades donde moverse, jugar y realizar una actividad física sea seguro, fácil y normal».
El nuevo estudio, publicado en The Lancet Global Health, obtiene los datos de 389 encuestas poblacionales en 140 países y territorios, en las que participaron más de 3,2 millones de adolescentes.
La brecha de género en los niveles de actividad física durante la adolescencia persiste de forma muy acusada. El 28 % de las niñas declaró no tener días activos, frente al 22 % de los niños. Solo el 11 % de las niñas declaró realizar una actividad física cada día, frente al 17 % de los niños. Las niñas realizaban menos actividad física en casi cada país y Región de la OMS.
Asimismo, se registraban diferencias importantes entre países. En algunos, solo el 4 % de los adolescentes declaraba no tener ningún día activo. En otros, la cifra superaba el 40 %.
No hay una única explicación para la falta de avance a escala mundial. La práctica de una actividad física viene determinada por el lugar donde los adolescentes viven, aprenden, viajan y pasan su tiempo libre. Los patrones de transporte, el acceso a espacios públicos seguros, las oportunidades para desplazarse a pie y en bicicleta con seguridad, los entornos escolares, la asequibilidad, las normas sociales y los modos de vida que conllevan pasar cada vez más tiempo ante una pantalla pueden influir en las oportunidades de los adolescentes para realizar una actividad física.
El problema no consiste simplemente en convencer a los adolescentes para que se muevan más, sino en crear entornos que propicien la práctica de una actividad física como una parte normal y sencilla de crecer.
La OMS pide medidas más contundentes en los sectores de la educación, el transporte, la planificación urbana, el deporte y la salud, junto con esfuerzos por abordar los múltiples obstáculos que afectan especialmente a las niñas.
Los países necesitan políticas que permitan integrar la actividad física en la vida cotidiana de forma fácil, segura y accesible. Promover la actividad física en las escuelas, invertir en rutas seguras para desplazarse a pie y en bicicleta, y fomentar la actividad física en las comunidades puede dar a los jóvenes más oportunidades para moverse, jugar y mantenerse activos en su vida cotidiana.
Acerca de la OMS
Dedicada al logro del bienestar de todas las personas y guiada por la ciencia, la OMS lidera y defiende los esfuerzos mundiales por dar a todas las personas, en todas partes, las mismas oportunidades de disfrutar de una vida segura y saludable. Como organismo de las Naciones Unidas para la salud, conecta a naciones, asociados y personas en más de 150 lugares, liderando la respuesta mundial a las emergencias sanitarias, previniendo las enfermedades, abordando las causas profundas de los problemas de salud y ampliando el acceso a los medicamentos y la atención de salud. Nuestra misión es apoyar a todos los países para promover, procurar y proteger la salud. «Juntos por la salud. Apoyemos la ciencia», el lema del Día Mundial de la Salud 2026, marca el inicio de una campaña de un año de duración destinada a poner de relieve que la ciencia es la base para proteger la salud y el bienestar en todo el mundo.