Datos y cifras
- La hepatitis E es una inflamación del hígado causada por la infección por el virus de la hepatitis E.
- Según las estimaciones, cada año contraen esta infección 20 millones de personas en todo el mundo; de ellas, 3,3 millones presentan síntomas. En 2023 causó cerca de 4431 defunciones.
- El virus se transmite por vía fecal-oral, principalmente a través de agua contaminada.
- Aunque la hepatitis E está presente en todo el mundo, es más frecuente en África subsahariana y en Asia oriental y meridional. Casi el 50 % de los brotes se producen en campamentos, como los de personas refugiadas o desplazadas internas.
- Existe una vacuna que permite prevenir esta infección. Está autorizada en China y en otros países, y se ha utilizado durante brotes.
Panorama general
La hepatitis E es una inflamación del hígado causada por el virus de la hepatitis E. El virus se elimina en las heces de las personas infectadas y entra en el organismo por vía oral. Se transmite sobre todo al beber agua contaminada. La infección suele remitir espontáneamente y desaparecer en un plazo de dos a seis semanas. En algunos casos, causa hepatitis fulminante, es decir, una insuficiencia hepática aguda, una enfermedad grave y potencialmente mortal.
Transmisión
La infección por el virus de la hepatitis E se da en todo el mundo y es frecuente en los países de ingresos medianos y bajos donde el acceso a servicios esenciales de agua, saneamiento, higiene y salud es limitado. Puede presentarse en forma de brotes o de casos esporádicos. Los genotipos 1, 2, 3 y 4 del virus pueden causar enfermedad en las personas, aunque cada uno tiene vías de transmisión y distribuciones geográficas distintas. Los genotipos 1 y 2 infectan principalmente a las personas, mientras que los genotipos 3 y 4 infectan sobre todo a otros mamíferos y, de forma ocasional, causan zoonosis en los seres humanos. La transmisión de los genotipos 3 y 4 es fundamentalmente zoonótica, por consumo de carne cruda o poco cocinada, aunque es probable que el entorno también sea una fuente de infección.
Los genotipos 1 y 2, que son los más prevalentes en África y en algunas zonas de Asia, se transmiten principalmente por vía fecal-oral. En particular, la contaminación del agua de consumo causa a menudo brotes de gran magnitud, que pueden afectar a varios cientos o incluso a varios miles de personas. Algunos se han registrado en lugares afectados por conflictos o emergencias humanitarias, como zonas de guerra y campamentos de personas refugiadas o desplazadas internas, donde resulta especialmente difícil disponer de servicios de saneamiento y de suministro de agua salubre.
Síntomas
Tras la exposición al virus, el periodo de incubación va de dos a diez semanas, aunque por término medio dura entre cinco y seis semanas. Las personas infectadas empiezan a eliminar el virus pocos días antes de que debuten los síntomas y siguen haciéndolo hasta unas tres o cuatro semanas después.
En las zonas donde la enfermedad es muy endémica, la infección sintomática es más frecuente en los adultos jóvenes, de 15 a 40 años. Allí, aunque los niños también contraen la infección, a menudo no se les diagnostica porque, por lo general, no presentan síntomas o solo tienen una enfermedad leve sin ictericia.
Los signos y síntomas característicos de la hepatitis son:
- una fase inicial, de algunos días de duración, que cursa con fiebre leve, disminución del apetito (anorexia), náuseas y vómitos;
- dolor abdominal, picazón, erupción cutánea o dolor articular;
- ictericia, es decir, coloración amarillenta de la piel, orina oscura y heces claras; y
- un ligero aumento del tamaño del hígado, o hepatomegalia, con dolor a la palpación.
Estos síntomas, que suelen durar entre una y seis semanas, pueden confundirse con los de otras formas de hepatitis o con los de otras enfermedades infecciosas presentes en zonas endémicas, como la leptospirosis, el dengue, la fiebre amarilla y el paludismo.
Aunque la hepatitis E suele considerarse una enfermedad aguda que remite espontáneamente, en raras ocasiones puede revestir gravedad y provocar una hepatitis fulminante, es decir, una insuficiencia hepática aguda, que puede resultar mortal. Las gestantes con hepatitis E, sobre todo en el segundo y el tercer trimestres, corren mayor riesgo de sufrir insuficiencia hepática aguda y de fallecer, y también aumenta el riesgo de muerte fetal. Hasta el 20 %-25 % de las embarazadas pueden morir si contraen la hepatitis E en el tercer trimestre.
También se han descrito, en raras ocasiones, casos de hepatitis E crónica en personas inmunodeprimidas, sobre todo en receptores de trasplantes de órganos tratados con inmunodepresores.
Diagnóstico
La hepatitis E no puede distinguirse clínicamente de otros tipos de hepatitis víricas agudas ni de otras enfermedades infecciosas que causan ictericia. Sin embargo, puede sospecharse cuando existen condiciones epidemiológicas propicias, por ejemplo si se registran varios casos en localidades situadas en zonas donde se sabe que la enfermedad es endémica, si hay riesgo de contaminación del agua, si la enfermedad reviste mayor gravedad en las gestantes o si ya se ha descartado la hepatitis A.
El diagnóstico definitivo de la hepatitis E suele basarse en la detección en sangre de anticuerpos IgM específicos contra el virus causante; existen pruebas rápidas que pueden utilizarse sobre el terreno. Otros indicios que pueden observarse en el laboratorio son las concentraciones séricas elevadas de bilirrubina, alanina-aminotransferasa y aspartato-aminotransferasa.
En el diagnóstico se utiliza también la reacción en cadena de la polimerasa con retrotranscripción, que permite detectar el ARN del virus en la sangre y las heces, aunque solo puede realizarse en laboratorios especializados. Esta prueba es especialmente necesaria en las zonas donde la hepatitis E no es frecuente y en los casos poco comunes de infección crónica por el virus.
Tratamiento
No existe ningún tratamiento antivírico específico que modifique la evolución de la hepatitis E aguda. Como la enfermedad suele remitir espontáneamente, por lo general no es necesario hospitalizar al paciente. Es importante no tomar innecesariamente fármacos que puedan perjudicar la función hepática, como el paracetamol.
Cuando un enfermo presenta hepatitis fulminante, debe ser hospitalizado. También conviene valorar la necesidad de hospitalizar a las gestantes sintomáticas.
Prevención
La prevención es la medida más eficaz contra la infección por el virus de la hepatitis E. Es especialmente importante ofrecer información adecuada y medidas preventivas a las embarazadas expuestas. Desde el punto de vista colectivo, la transmisión del virus y la infección pueden reducirse:
- manteniendo la calidad de los sistemas públicos de suministro de agua; y
- estableciendo sistemas adecuados de eliminación de las heces humanas.
En el plano individual, el riesgo de infección puede disminuirse:
- manteniendo prácticas de higiene adecuadas; y
- no consumiendo agua o hielo si no se tiene certeza de que no están contaminados.
La prevención de la transmisión del virus de la hepatitis E y el control de la enfermedad que causa dependen sobre todo de las medidas de agua, saneamiento e higiene, que a menudo son insuficientes en los lugares donde más se necesitan.
Solo hay una vacuna contra la hepatitis E: la vacuna HEV 239 (Hecolin®), que ofrece una vía para proteger a los grupos vulnerables y frenar los brotes epidémicos.
La vacuna está autorizada en China desde 2011 para su administración a adultos sanos a partir de los 16 años. Se administra mediante inyección intramuscular con una jeringa precargada, tiene un periodo de conservación aprobado de al menos 36 meses y la pauta consta de tres dosis. La segunda y la tercera dosis se administran uno y seis meses después de la primera. En un amplio ensayo clínico de fase III realizado en China se observó que tenía una eficacia elevada y un buen perfil de seguridad, especialmente en los adultos a partir de los 16 años.
En marzo de 2022 se alcanzó un hito importante en la vacunación contra la hepatitis E en África. En respuesta al brote registrado en Bentiu (Sudán del Sur), Médecins Sans Frontières ayudó al Ministerio de Salud a llevar a cabo una campaña de vacunación en tres rondas, en cada una de las cuales se vacunó a más de 24 000 personas, entre ellas gestantes. Fue la primera vez que se utilizó esta vacuna para mitigar las consecuencias de un brote, de acuerdo con la recomendación formulada por la OMS en su documento de posición de 2015.
En 2023 se llevó a cabo una segunda campaña para responder a un brote en el mismo país, en el distrito de Fangak del condado de Jonglei.
Respuesta de la OMS
La vacuna contra la hepatitis E fue la quinta vacuna aprobada en el marco del mecanismo del Grupo Internacional de Coordinación. La OMS colabora con expertos y asociados de todo el mundo a fin de aumentar la disponibilidad de vacunas para responder a los brotes.
Por otro lado, en 2014 la OMS publicó un informe técnico sobre la detección, la investigación y el control de los brotes de hepatitis E de transmisión hídrica, que ofrece información sobre la epidemiología, las manifestaciones clínicas y el diagnóstico de esta enfermedad y proporciona orientaciones para ayudar a las autoridades de salud pública a hacer frente a los brotes.
La OMS desempeña una función esencial en la respuesta mundial a los brotes y en la detección y verificación rápidas de las emergencias de salud. Su sistema mundial de vigilancia detecta amenazas para la salud pública las 24 horas del día, 365 días al año. Los brotes de hepatitis E se notifican periódicamente a la Organización, que, cuando es necesario, actúa de forma coordinada en sus tres niveles para prestar apoyo a sus Estados Miembros. En 2024, la OMS fue fundamental en la coordinación y la respuesta a los brotes de infección por el virus de la hepatitis E en el Chad, la República Centroafricana y Sudán del Sur, entre otros países.
Las Estrategias mundiales del sector de la salud contra el VIH, las hepatitis víricas y las infecciones de transmisión sexual para el periodo 2022-2030 orientan al sector de la salud en la aplicación de medidas estratégicas encaminadas a alcanzar los objetivos de poner fin al sida, las hepatitis víricas —en particular, las hepatitis B y C crónicas— y las infecciones de transmisión sexual de aquí a 2030.
Cada año, con motivo del Día Mundial contra la Hepatitis, que se celebra el 28 de julio, la OMS organiza una campaña para sensibilizar a la población y mejorar el conocimiento sobre las hepatitis víricas.
Referencias
- Institute for Health Metrics and Evaluation (IHME), Acute hepatitis E—Level 4 cause, https://www.healthdata.org/research-analysis/diseases-injuries-risks/factsheets/2021-acute-hepatitis-e-level-4-disease